Mi ultimo día.
Era un viernes como cualquier otro, cuando llegando de la
escuela, mi padre me avisó que al día siguiente, el sábado, solamente él y yo a
primera hora de la mañana viajaríamos a el bosque mas cercano a la ciudad, el
cual se encuentra a 5 horas de distancia, y regresaríamos el domingo en la
noche, yo accedí muy emocionad, hace mucho que no íbamos de viaje por
diversión. A la mañana siguiente me padre me despertó con una voz suave y como
es costumbre me costó mucho trabajo levantarme justo como le planeé el día
antes me bañé en la noche para no tener problemas en la mañana, justo después
de desayunar cereal nos fuimos muy emocionados, poco a poco observábamos como
la ciudad desaparecía y se convertía en un campo cada vez mas solo, hasta iban
surgiendo moderadamente los frondosos árboles que caracterizan a el bosque de
la ciudad. En cuanto llegamos mi padre montó el campamento yo fui a recoger
leña para la fogata, el no es el mas habilidoso así que después de una hora
cuando llegue de mi tarea, decidí ayudarlo para terminar antes de que
anocheciera.
Una vez que anocheció nos sentamos junto
a la fogata y mientras platicábamos y veíamos las estrellas escuchamos un
fuerte aullido era difícil saber de cuantos animales se trataba, después de
cenar nos fuimos a dormir, cada quien en su casa de campaña.
A la mañana siguiente desperté mas
temprano que mi padre, así que fui a
despertarlo, cuando abrí la puerta de la casa de campaña me encontré con una
terrible sorpresa, un rastro de sangre que iba desde su sleeping hacia un hoyo
encontrado al fondo de su casa de campaña,
entré en un terrible pánico y mientras caminaba hacia atrás sorprendido
por lo que encontré, tropecé con la fogata que hicimos anoche y me torcí el
tobillo, y emití un gran alarido, que fue contestado por un aullido profundo y
tenebroso, comencé a temblar aun más y recordé la noche anterior haber
escuchado el mismo aullido, como pude me arrastré dentro de la casa de mi padre
en búsqueda de las llaves del auto y un celular, de pronto recordé que no
llevábamos ni uno, mis manos temblaban demasiado, cuando por fin las encontré
metidas en uno de sus zapatos, me volví a arrastrar para llegar hasta el carro
de pronto escuché un crujido entre la maleza, no le tomé importancia empero
cuando escuché una caminata veloz que iba aumentado de velocidad, intenté
voltear cuando de repente sentí frio en mi cuello y un aliento rápido y
caluroso, en ese momento pasaron muchas cosas por mi mente entre una de ellas
fue la última noche que pase con mi padre. Esa fue mi último día como humano
antes de convertirme en lo que soy ahora…
Muy bien Fernando, veo que ya corregiste, sigue publicando, tu profe. Rosa Alicia
ResponderEliminar